Tu Voz

Esta semana comparto una historia personal. Lo hago con la intención de darte un pequeño empujón, de animarte a analizar tus ideas sobre seguridad, valor personal y decoro. Con suerte, esta historia te ayudará a reflexionar sobre tus creencias, y cómo estas te frenan e impiden vivir plenamente.

Mi historia gira en torno a la importancia de tener una voz, por qué es relevante y por qué deberías descubrir y expresar la tuya.

Cuando tu voz es reprimida, no surgen más que problemas. Sufrirás de diferentes maneras, simplemente porque no estás siendo fiel a ti mismo. Para que el mensaje sea más creíble, comparto contigo un trocito de mi experiencia directa.

Mi ex prometido se fue mientras yo estaba fuera de España estudiando yoga. Fue algo inesperado que me dejó de piedra. Cuando volví a Madrid, la casa ya estaba vacía. La oportunidad de hablar me fue negada.

Después de eso, quizás como consecuencia, mi sacro, cuello y hombros se bloquearon. Las extensiones de columna que trabajamos en yoga, esas que demandan fuerza, suavidad y confianza a partes iguales, aunque aún posibles, estaban mucho más restringidas.

Gracias a mi conocimiento técnico del yoga y a la comprensión de mi propio cuerpo, me fui apañando. Aunque posiblemente la restricción no fuera evidente a simple vista, este incidente marcó un antes y un después, no solo en mi práctica de yoga.

La mente, el cuerpo y las emociones están profundamente relacionadas. No me cabe la menor duda. Fisiológicamente, los tejidos de cuello, hombros y lumbares están conectados. Si consideramos el cuerpo como un ecosistema de energía en constante movimiento, la zona lumbar o sacra tiene que ver con la posición de uno en el mundo, los valores fundamentales, la identidad y la individualidad. Por lo tanto, los problemas lumbares en ocasiones indican aspectos más profundos.

Del mismo modo, el cuello y los hombros están relacionados con la garganta, donde articulamos el lenguaje para expresar, compartir y conectar. La represión en la expresión individual, la ambigüedad o la falta de comunicación pueden causar problemas en este área.

Durante una época me di masajes, dormí con almohadas especiales, hice estiramientos adicionales, aprendí aún más sobre mecánica corporal y técnica de yoga. La incomodidad, la tensión y el entumecimiento mejoraron un poco, pero nunca desaparecieron por completo.

Por aquel entonces comencé a explorar el ámbito de la comunicación y de la expresión personal de diversas maneras. Me uní a un club de oratoria, tomé clases de baile e interpretación y continué escribiendo. Todas estas actividades me enseñaron algo sobre mí misma y me ayudaron a digerir mis experiencias y a canalizar mis pensamientos y emociones de una forma creativa y constructiva.

Sin embargo, no fue hasta hace dos semanas cuando las restricciones alrededor del sacro desaparecieron, y cuando por fin comencé a sacudirme el entumecimiento en cuello y hombros. Casualmente, hace unas dos semanas perdoné honestamente. Finalmente, dejé atrás la historia de la ruptura, la traición y el enfado.

Desde hace unas semanas, ya no miro al pasado con ira. Mi espalda ha vuelto a ser la de antes. Las extensiones de columna se han liberado de nuevo. Mi conciencia se ha agudizado. Y siento mi voz más fuerte que nunca.

Feliz Semana

Carmen