En la Sala de Yoga: El Profesor

Esta semana discutimos el rol del profesor en la sala de yoga, en concreto, en un entorno de práctica Mysore.

Los profesores tienen una responsabilidad enorme. Si como practicantes de yoga se espera que dejemos nuestros egos en la puerta, cuando algunos de nosotros comenzamos a enseñar, realmente debemos mantenernos a raya. Nuestras faltas y fallos pueden impactar a nuestros estudiantes y comunidades de diversas maneras.

Como tal, tener las cosas claras es importante. Cultivar compasión y empatía es importante. Compartir lo que sabemos desde un espacio de seguridad y humildad es importante. Nuestras intenciones, las razones por las que hacemos lo que hacemos, deben ser revisadas regularmente.

Desde este prisma, quiero compartir algunas ideas que idealmente aclararán roles y ajustarán expectativas dentro de la sala Mysore.

Renuncia

Renuncia a asumir el papel de profesor, de aquel que tiene las respuestas. Seguramente hayas adquirido cierta comprensión de la práctica basada en tu propia experiencia, y ésta es sin duda valiosa. No obstante, comprende que tu conocimiento es finito, suscrito a tus circunstancias.

Sé humilde y receptiv@. Lo que nos lleva a la siguiente idea.

Nada que demostrar

No hay nada que demostrar a nadie, nada de lo que convencer. Ni la práctica ni la enseñanza son una puesta en escena, sino un espacio seguro basado en el compromiso y la confianza donde la llama del trabajo personal debe ser constantemente alimentada.

No prestes atención a nimiedades, como si consigues que alguien se agarre en una postura determinada. El profesor no es más que un facilitador que ayuda a que los estudiantes alcancen su máximo potencial. La práctica debe venir del estudiante, y el profesor necesita comprender cuándo entrar y cuándo mantenerse al margen.

Expectativas

A raíz de lo anterior, revisa tus expectativas. Asegúrate de no cargar a tus estudiantes con ellas. Lo mismo con tus miedos e inseguridades. Es irresponsable e injusto.

Del mismo modo, comprende que tu papel no es dar al estudiante todas las respuestas. Cada cual es responsable de sus propias acciones, de su propio trabajo interno.

Sé el tejido conjuntivo

Tienes poder como profesor. La gente te toma como ejemplo. Ejerce tu papel de forma responsable. No abuses.

Predica con el ejemplo. Si por ejemplo te gustan los entornos de prácticas calmados y estables, anima ese estado mental con tus acciones, no solo con tus palabras. Si alabas las cualidades terapeuticas y sanadoras de la práctica, practica de forma inteligente, de tal forma que el yoga pueda sanarte también.

Da la bienvenida a la crítica constructiva sin perder la visión de quién eres. No sientas que debes cambiar para ajustarte al ideal de otra persona. Del mismo modo, sé precavid@ con las alabanzas que recibes, ya que aquellos que alaban con facilidad cambian sus afectos con la misma facilidad.

En resumen

Comprende quién eres. Lo que aportas. Conecta y mantente en tu poder personal, en la esencia que te hace únic@. No a través de la imposición, sino de la profunda aceptación.

Reconoce tus limitaciones, todos las tenemos. Hay un noble propósito en querer perfeccionarse, comprendiendo que la perfección completa es inalcanzable.

Tu singularidad atraerá a las personas adecuadas. No hay necesidad de preocuparse, tampoco hay espacio para el miedo.

Comprende tu valor como persona. Sé humilde. Sé valiente.

x Carmen