Limpieza

Estoy despidiendo el 2018 en la cama con gripe.

Este ha sido un año para enmarcar. Aún me sorprende haber sobrevivido a los primeros meses. Ingenua, celebraba la entrada del Año Nuevo en un ático en Mysore, India, con algunos amigos. Uno de los comienzos de año más felices que recuerdo. En medio de la alegría de la celebración, era imposible imaginar lo que aguardaba a la vuelta de la esquina.

Aunque la segunda mitad del año ha sido mucho más gentil, ha traído consigo lecciones que han exigido mi total atención.

A menudo nos referimos al trabajo que hacemos en la esterilla como limpieza, purificación interna. La práctica purifica cuerpo, mente y sistema nervioso. Poco a poco, cuerpo y mente van fortaleciéndose, haciéndose más flexibles.

Nuestra consciencia se afina y comenzamos a acceder a nuestro interior de forma más certera, más profunda. Descubrimos gradualmente lo que somos, prestamos atención a la voz de nuestro alma. Todo esto se va haciendo más evidente según nos afianzamos en la práctica, según ésta va creciendo dentro de nosotros. Es un proceso liberador y molesto a partes iguales, pero es simplemente así.

Si después de un tiempo de práctica estás tomando decisiones de gran calado que hasta ahora no te viste en posición de tomar, comprende que no es una casualidad, sino la consecuencia natural de la práctica, una señal de que el yoga está comenzando a trabajar a un nivel más profundo.

Del mismo modo, comprende que tendrás que soportar algo de incomodidad, lidiar con algo de malestar. Estás deshaciéndote de tu antigua piel, pero aún caminas a ciegas, sin una clara garantía del destino, solamente asistid@ por tu fe, tu determinación y tu arrojo.

En efecto, las circunstancias externas son un reflejo de las internas. Nuestros miedos, nuestras formas de pensar y de ser, nuestras creencias, todos estos elementos crean estructuras externas que reflejan lo que llevamos dentro.

Los episodios comunes de fiebre, vómitos y diarrea popularmente conocidos como Fiebre del Yogi que algunos estudiantes de yoga sufren en Mysore son una forma de limpieza, una metáfora muy tangible del dejar ir.

Considerando la dinámica del 2018, me parece adecuado terminar el año en la cama, con fiebre, tos y mis ladies. Probablemente me esté deshaciendo del residuo del 2018 y creando espacio para el Nuevo Año.

Feliz Navidad :)

x Carmen