Avanzar

Existe esta idea, esta forma de ver y de evaluar nuestro trabajo en la esterilla, basada en lo que nuestro cuerpo puede y no puede hacer. Hablamos de avanzar en la práctica, de mejorar, de que alguna postura nos salga o de que la práctica se nos dé bien. Impreciso y algo inquietante, medir nuestra competencia exclusivamente a través de nuestra realidad física origina gran confusión.

Yoga es conocimiento. Con la ayuda de la práctica comenzamos a descifrar los misterios de nuestro cuerpo y de nuestra mente, abordando gradualmente lo que somos a través de la comprensión de lo que no somos.

Sí, las posturas son herramientas en el proceso. Sí, son medios, no fines. Y aún con todo, nos preocupamos y frustramos cuando no podemos hacer algo. Intentamos una y otra vez, y nuestros esfuerzos mal canalizados crean tal drama que la esencia de lo que el yoga es se nos escapa entre los dedos.

La palabras encierran un gran poder creador/ destructor. Por ello, debemos ser cautos con cómo nos expresamos, meticulosos en la selección de nuestro discurso. Así, dejaremos de sucumbir a los cantos de sirena, a la neblina que cubre nuestro intelecto.

La próxima vez que pienses en términos de avanzar en tu práctica, te animo a que utilices palabras alternativas. Es más, te reto a ello :) Puedes profundizar, potenciar, expandir tu compresión del sistema. Puedes explorar caminos para acceder al cuerpo interno, a la mente, a tu propia esencia. Todo esto parece más interesante que doblarse sin más, y creo sinceramente que lo es.

La habilidad física es fabulosa e inspiradora. Pero si la práctica no derriba tus confusiones, si no ablanda tu corazón, si no te ayuda a acceder al amor que eres, no estás avanzando en absoluto.

Espero que estas líneas te animen a adoptar perspectivas alternativas en la sala de yoga.

Buena práctica xo

Carmen