Obstáculos

A continuación, algunas ideas en torno a la práctica de Ashtanga yoga, en concreto, a qué podemos hacer cuando las cosas no fluyen como nos gustaría :)

Éstas ideas son un reflejo de mi propia experiencia, así como de la experiencia de otros practicantes y estudiantes. Espero que les saques provecho.

En general, podemos hablar de tres tipos de Obstáculos: Físicos, Mentales y Emocionales. En entradas anteriores nos referimos a la práctica de yoga como un espejo, en cuanto a que hace aflorar patrones y condicionamientos que suelen dificultar nuestro camino. Aunque no es un proceso siempre agradable, dota de dirección a nuestros esfuerzos.

El yoga considera que Dios, lo Divino, la Luz (utiliza la palabra con que te sientas más cómod@) habita en nuestro corazón en forma de luz, pero es ocultado por seis condiciones: Kama, Krodha, Moha, Lobha, Matsarya y Mada. Estas son Deseo, Ira, Engaño, Avaricia, Envidia y Pereza. Una práctica de yoga mantenida con dedicación y diligencia durante un largo periodo de tiempo va disolviendo estas condiciones, de tal forma que nuestra luz interior vuelve a brillar.

El yoga nos despierta, agudiza nuestra percepción. El simple hecho de comenzar a ver crea cierta agitación y resistencia internas, en especial durante los primeros años. Las cosas no están empeorando, de hecho, están mejorando. Simplemente somos más conscientes de nosotros mismos, para bien y para mal :) Este proceso debe ser canalizado de forma adecuada y abordado de forma gradual.

Mi experiencia personal es que la salida es hacerle frente. De poco sirve intentar escapar, quejarse o rendirse. Una de las lecciones más transformadoras del yoga, y también de las más difíciles, consiste en aceptar quién eres y dónde estás y confiar, aún cuando la mayoría de tus preguntas no tienen respuesta.

Algunos días nuestros cuerpos, mentes y emociones son más receptivos y gentiles. Es en esos días cuando podemos explorar más allá de nuestros límites, ya sean reales o percibidos. Otros días estamos doloridos, distraídos o simplemente cansados. En estos días tiene sentido trabajar dentro de nuestra zona de confort.

Para que la práctica sea sostenible, profesor y estudiante deben trabajar juntos con cariño, amabilidad y sabiduría, poniéndose al servicio del crecimiento interno. No hay crecimiento sin un cierto de grado de malestar. Si la práctica te agita, tómalo como un buen síntoma :)

En cuanto al cuerpo, aconsejo a los estudiantes que eviten dolores articulares, por ejemplo armando medios lotos o trabajando puentes. Ignorar el dolor físico NO es aconsejable. En estos casos, es mejor rebajar el ritmo de trabajo, aprender técnica y trabajar con un profesor cualificado y de confianza. En ocasiones puntuales y debido a condiciones especiales, profesor y estudiante pueden involucrar a una tercera parte, ya sea un fisio, quiropráctico u osteópata, y trabajar como un equipo.

A veces el Ashtanga yoga carga con culpas que no le corresponden. En la mayoría de los casos, no es el Ashtanga el que lesiona, sino nosotros mismos, ya sea nuestra ambición, ignorancia o falta de cuidado. En concreto, los apegos a la forma externa de nuestra práctica crean la mayor parte de los problemas. Tres Saludos al Sol A, tres B y las tres posturas finales son una práctica. Levantar los brazos mientras respiras es practicar.

Destierra tus ideas acerca de lo que tu práctica es o debería ser. No necesitas parecer del Circo del Sol para practicar Ashtanga yoga. Esta no es una práctica para una élite de gente joven y en forma. Esta práctica da la bienvenida a cualquier persona que está dispuesta a invertir tiempo y esfuerzo en conocerse a sí mismo con valentía, compasión y humildad. En días bajos, basta con hacer Saludos al Sol, las posturas de pie o Mitad de Primera Serie. No hay nada que demostrar. Tú eres el responsable de exigirte demasiado, no la práctica.

Descubrí el Ashtanga yoga hace casi una década y lo practico diariamente desde hace 8 años. Aunque no se trata de un periodo de tiempo excesivamente largo, es suficiente como para haberme establecido en el sistema. Para mí, mi práctica diaria es como ducharme o lavarme los dientes. Ha sobrevivido lesiones, obstáculos de índole física, mental y emocional, falta de motivación, dudas, agotamiento y crisis personales severas. La práctica, además, ha convertido en mi aliada más preciado durante mis horas más bajas. Sin ella, no sería quien soy.

Por último, la práctica me ha hecho el mejor regalo, el Regalo de la Aceptación: aceptar quién soy, dónde estoy. Mi corazón se ha abierto y siento como el Amor impregna todo lo que hago: mi práctica personal, la enseñanza, hablar con mi madre, ver Netflix o escribir este artículo :)

Muchos hábitos, costumbres y personas se han quedado en el camino. Y a pesar de lo doloroso del proceso, estoy agradecida, ya que ahora viajo más ligera.

La práctica de yoga puede dar la vuelta a tu mundo, transformarte radicalmente y hacerlo de forma permanente. Para ello, debes estar dispuest@ a lidiar con la incomodidad del cambio, de la incertidumbre y de la falta de respuestas. Existes más allá de tus miedos, tus excusas y tus dudas. La práctica de yoga te ayudará a darte cuenta e irá gradualmente arrojando luz sobre los rincones más recónditos de tu alma. No es siempre sencillo, pero vale la pena.

Así que deja de poner cortapisas a tu crecimiento. Sé bueno contigo. Practica :)

xo Carmen