Teorías

Recuerdo unas palabras de Hamish Hendry en una conferencia en Astanga Yoga London hace unos tres años:

El hechizo tiene que romperse.

Supongo que Hamish se refería al hechizo de nuestros pensamientos y hábitos recurrentes, especialmente aquellos que nos detienen e impiden alcanzar nuestro máximo potencial.

Cuando se trata de estos patrones recurrentes, podemos pensar en ellos o podemos abordarlos. Experimentarlos. Resolverlos.

Soy una persona imperfecta, llena de miedos y defectos. La mayoría de las veces, creo que soy bastante ignorante. El hecho de estar en este mundo es, para mí, una prueba suficiente de todo lo que me queda por aprender.

Mi ansia por comprender, mis ganas de explorar y de expresarme con sinceridad y autenticidad, inspiran todo lo que hago. A veces me da la sensación de que no llego a ninguna parte, lo que me deja con cierta frustración.

Quiero estar completamente viva y, sin embargo, una parte de mí se resiste. Cuanto más trato de racionalizar y teorizar sobre la vida, menos la entiendo. Lo que me lleva a creer que la sabiduría no reside en las teorías, sino en la experiencia directa. Esto es lo que probablemente me llevó al yoga, un sistema estructurado en torno a la experiencia.

Aunque tengo cierta destreza e inclinación por teorizar, debo admitir que el camino de la mente ha resultado ser un callejón sin salida. Tengo la capacidad de crear teorías y argumentos más o menos convincentes, pero éstos no me han llevado todo lo lejos que hubiera esperado. Un filósofo no es necesariamente un ser iluminado, solo alguien con una curiosidad innata y una inclinación por teorizar.

La razón por sí sola no parece bastante para resolver los misterios de la vida, el alcance completo de lo que soy, la profundidad de mis sentimientos y anhelos. Las interacciones humanas me enseñan mucho. El miedo a no ser suficiente para alguien, el dolor de ver a alguien marchar, la ausencia de respuestas, me ayudan a verme bajo una luz más clara. Aunque la confusión no remite completamente, mi intención es pura, mi resolución más fuerte.

Podría ofrecerte muchas razones para practicar yoga: físicas, filosóficas, morales. Lo he hecho en el pasado y lo seguiré haciendo, porque es un método en el que creo. Sin embargo, esta vez, quiero aclarar algo: esta vida va más allá de lo que podemos ver, oír, tocar y explicar. Mi mente lo rechaza, mi corazón no. Y así, estoy empezando a escuchar al segundo.

Las teorías pueden atraer, seducir e inspirar, pero en algún momento, tendrás ir más allá de la razón, explorar según tus propias reglas, con un corazón abierto y valiente. Creo que las respuestas no están en la mente, sino en el corazón.

Puedes contar con el apoyo de maestros, de modelos a seguir, de una comunidad, de Dios. Elige lo que mejor te encaje. Solo recuerda que, más tarde o más temprano, el camino debe ser recorrido, y nadie puede hacerlo por ti.

Prepárate. Ábrete a la vida. Haz lo que tienes que hacer.

Antes de terminar, algunos anuncios:

  • Nuestra Inmersión de Verano comienza la próxima semana. Tenemos un programa completo y estamos contentos de contar contigo. Continuaremos con los Programas de Inmersión en el futuro. Escríbenos si son de tu interés, te mantendremos informado.

  • La escuela vuelve a abrir el Domingo 1 de Septiembre en nuestro Horario Regular. A partir de septiembre, las clases comenzarán a las 6:30 Hrs. (en lugar de las 6:45). La escuela abre cuando comienza la clase y cierra cuando finaliza. Recuerda planificar tu hora de llegada en consecuencia.

  • Tenemos un Curso de Introducción al Ashtanga Yoga el Sábado 14 de Septiembre y una Jornada de Profundización de Mecánica Corporal el Sábado 28 de Septiembre. (información en castellano próximamente). ¡Contentos de comenzar a ofrecerte programas en esta línea!

Un abrazo,

Carmen

Atracción

En el verano, no hay mucho que hacer en la ciudad. La escuela está tranquila, casi todos estáis de vacaciones o disfrutando de un bien merecido sueño. Esto me da la oportunidad de reflexionar.

Desde la visita de Santina Giardina - Chard el pasado mes de Mayo, he creado el hábito diario de leer el libro de Eileen Caddy, Opening Doors Within. Es un libro fantástico. Una fuente de sabiduría e inspiración cotidiana que me ayuda a estar presente en mi día a día.

Una de las cosas que más me gustan es cuando se refiere es la importancia de tener una actitud correcta. Cuando decimos "actitud correcta", pensamos en pensar de forma positiva. Esto es solo parcialmente cierto.

En lugar de tener buenos pensamientos sin más, una actitud correcta implica cultivar claridad dentro de nosotros, ver las cosas por lo que son, y asumir la responsabilidad de nuestras acciones. Al hacerlo, dejamos de ser las víctimas de nuestras circunstancias y reclamamos nuestro poder en el proceso creativo de la vida.

Sí. Nuestras vidas son un reflejo de lo que tenemos dentro. Si la duda, la ira, la ilusión, el orgullo o el miedo están al volante, toda nuestra experiencia se convierte en una expresión de ellos.

Cuando las cosas se hacen a medias, involucrándonos solo parcialmente, obtenemos resultados mediocres. Recibimos en proporción a lo que damos.

"Actitud correcta" significa tener la voluntad y la disposición de asumir cosas nuevas, de vivir nuestras vidas al máximo, de estar dispuestos a afrontar desafíos y crecer en el proceso. La energía que cultivamos es de suma importancia. Eso es lo que nos catapulta o nos frena.

Lo mismo ocurre con la práctica. Cuando llegamos al Shala con un corazón plomizo y una mente nublada, ¿qué podemos esperar? ¿Es culpa del yoga? ¿Significa que la práctica "no funciona"?

La práctica de asanas es solo un espejo, una forma de observarnos y comprender cómo funcionamos. Dentro del marco del asana, comenzamos a entrar en contacto con nuestra mente y con nosotros mismos a un nivel más profundo. No solo eso: además, desarrollamos la capacidad de actuar desde ahí.

Cuando practicamos con regularidad, atención y reverencia, el yoga afina nuestra consciencia: ahora vemos lo que antes estaba oculto, y surgen nuevas opciones y formas de vivir que antes no habíamos considerado. En resumen, evolucionamos, y seguimos adelante con nuestras vidas, sin prisa pero sin pausa.

La vida no espera a nadie. Adelante, comienza a vivir ahora.

Antes de terminar, algunas noticias

  • La Inmersión de Verano de Agosto está completa. Si quieres unirte a nosotros, contáctanos: es posible que podamos acomodar a una o dos personas más.

  • A partir del mes de Septiembre, celebraremos Cursos de Iniciación, Talleres y Encuentros en la escuela. Os mantendremos al tanto.

Un abrazo y Felices vacaciones xo

Carmen

Reflexiones

Creo que el camino del yoga es el de la Simplicidad.

El yoga nos empuja a participar en la vida de una manera diferente, lo que difiere del enfoque general. Para ello, debemos ser Diligentes e Inteligentes. Diligentes en cuanto a Disciplinados, Cuidadosos y Atentos. Inteligentes, como en Asertivos, Pragmáticos y Prácticos.

Uno de los subproductos de una práctica regular de yoga es la Eliminación. A medida que el yoga crece dentro de nosotros, tendemos a reducir el ruido, cualquier cosa que no sea esencial y que sintamos fuera de alineación.

Este proceso toca todos los aspectos de nuestras vidas, no solo nuestra práctica física. Estamos dejando atrás nuestra vieja piel, abandonando antiguas formas de ser. De lo contrario, no hay espacio para el crecimiento. Si deseamos crecer, debemos deshacernos de algo primero.

Tomemos nuestra práctica física como un ejemplo tangible de este proceso. Como principiante, entras en una sala de yoga con poca idea de lo que vas a hacer. Tal vez te den una hoja impresa que te ayude a memorizar la práctica, algunos apoyos que ayuden a la alineación o una atención extra.

A medida que te vas familiarizando con el método, estas ayudas se van eliminando. Se nos está enseñando a sintonizar y a concentrarnos, para que podamos usar nuestro cuerpo y nuestros recursos de manera inteligente.

Al igual que en la práctica, muchos estudiantes y compañeros practicantes han aplicado, consciente o inconscientemente, los mismos principios a sus vidas personales. Dejar el trabajo, a la pareja o mudarse a otro lugar son eventos cotidianos en cualquier comunidad de yoga.

La dinámica de la práctica del yoga, las formas en que funciona, dan lugar a eventos de este tipo.

La razón es simple: algunas de nuestras viejas estructuras dejan de servirnos. No solo somos conscientes: también estamos dispuestos a ver y listos para tomar medidas.

Tal vez los altibajos naturales que vienen con una práctica de yoga diaria nos ponen a punto. No solo nuestros cuerpos están en forma: también lo están nuestras mentes y emociones. Nos volvemos cada vez más resistentes, más en sintonía con los ritmos de la vida y mejor preparados para pasar a la acción cuando llega el momento.

Esta transformación viene a un precio (¡siempre hay un precio!). Por ejemplo, el aislamiento inicial, el desamor, la duda y la incertidumbre. Tu viejo "tú" está muriendo, para que un nuevo "tú" pueda surgir. Pero aún no lo ha hecho. Y mientras, estás en un limbo, con la compañía de tus preguntas y tus miedos.

Durante estos momentos de confusión, confía en que estás en la dirección correcta. Permite que la vida suceda; deja que los eventos se desarrollen. Reduce tu resistencia interior y da la bienvenida a lo que se le presente con Coraje, Humildad y Reverencia.

Sé rápido. Sé inteligente. Simplifica. Y ven a clase :)

x Carmen

Guru Purnima

La luna llena de julio es conocida como Guru Purnima, un día de celebración en India y de reverencia al Guru, al Maestro.

En la tradición India, el guru se refiere a aquel que disipa la oscuridad. El guru ayuda a eliminar la ignorancia y planta la semilla del conocimiento. Es el trabajo del estudiante continuar en este camino, profundizar en el conocimiento.

Un guía, un maestro, debe crear las condiciones para que brote la sabiduría. Debe crear una atmósfera en la que esto sea posible. Sin embargo, no es la tarea del maestro hacer todo el trabajo. El maestro te mostrará cómo trepar a un árbol, te ayudará a sujetar el tronco y te dará un pequeño empujón, pero debes subir tú. Al igual que nadie puede trepar a un árbol por ti, solo tú puedes obtener una comprensión del yoga o de ti mismo. Nadie puede darte respuestas. Debes encontrarlas tú mismo.

Mis maestros predican con el ejemplo. Practican lo que enseñan. Son constantes, están presentes y han desarrollado la habilidad y la sabiduría para saber cuándo intervenir y cuándo simplemente observar.

En mis primeros años de práctica, recuerdo haber buscado la atención y el cariño de mi maestro. La atención y el cariño siempre estuvieron ahí, pero no de una forma que pudiera entender. Recuerdo enviar correos electrónicos interminables con preguntas, solo para recibir unas pocas palabras como respuesta (eso si recibía alguna respuesta en absoluto).

Lo que aprendí es que no era especial, que es una lección esencial. Además, esto estableció los estándares en la dinámica de la relación con mi maestro. Una relación profesor-alumno debe ser amable y cariñosa, pero no es necesario que caiga en campo de la amistad. Cuando se mantienen unos límites saludables y una distancia adecuada, se puede preservar mejor la pureza del trabajo que debe realizarse.

Naturalmente tendemos a buscar atención y respuestas a nuestras preguntas. Encontramos un maestro con el que conectamos y, en ocasiones, le trasladamos todas nuestras expectativas. Tendemos a aferrarnos. Pero un maestro debería hacerte independiente, no lo contrario, y sus acciones deben propiciar esa independencia.

Cuando esto ocurre, estás en un lugar de poder y libertad, no de miedo y manipulación, desde el que puedes decidir si deseas continuar tus estudios con esta persona. Este tipo de entorno de aprendizaje hace tanto a profesor como a estudiante responsables, y ayuda a la pureza de la conexión.

En el otro extremo del apego al profesor están el orgullo y la arrogancia. Si crees que tienes todas las respuestas, si crees que has llegado a la cima del árbol, aunque solo hayas trepado un tercio del tronco, ¿cómo puedes aprender? ¿Para qué necesitas un profesor?

Orgullo y arrogancia son otra forma de ignorancia. Al igual que la impotencia y el apego, te impedirán avanzar.

Un par de reflexiones en un día importante :)

Hoy es Luna Llena y el Shala está cerrado. Nos vemos mañana en nuestro Horario Regular.

x Carmen

Conexión

La práctica de yoga ofrece una vía de entrada a la naturaleza de nuestra mente y a la verdad de quienes somos.

La alquimia del yoga, la sutileza que el método ayuda a desarrollar, crea una conexión interna a un nivel más profundo. Con pureza en la intención y el debido tiempo, la práctica crea una intimidad que permite una transformación genuina.

Al realizar el trabajo regular y honesto que la práctica exige, nos expandimos más allá de nuestro limitado sentido del yo. Aprendemos a vivir más allá de los límites de nuestras mentes, y así, establecemos una comunión más profunda con la vida y desarrollamos mayor responsabilidad y confianza personales.

A medida que adquirimos nuevos conocimientos y aprendemos nuevas habilidades, comenzamos a gestionar nuestro día a día con mayor certeza y pragmatismo.

Dejamos de añorar algo que nos emocione, alguien que nos rescate, o que las cosas ocurran exactamente como esperamos. Debemos convertirnos en el cambio que deseamos ver antes de que éste sea visible en nuestro mundo material.

Este es un punto de inflexión, ya que cambia nuestro enfoque del esfuerzo externo al trabajo interno.

Este proceso requiere un cambio fundamental en la forma en que estamos en el mundo y vivimos la vida. No se trata ni de esforzarse hasta la fatiga, ni de ser inerte. Debemos actuar, hacer avanzar nuestras vidas y hacerlo desde un lugar de fe y plenitud, en lugar de temor y fantasía. Cómo seamos de hábiles determinará el resultado de nuestros esfuerzos.

Igual que con un amante, la intimidad implica una apertura gradual, una mayor suavidad de nuestra energía. Paradójicamente, desde este espacio de receptividad podemos reclamar todo nuestro poder. Un tipo de poder que no impone, sino que permite.

Surgirán obstáculos, pero estos en su mayoría viven en la mente. El drama emerge primero en la mente. Cuando se le presta suficiente atención, impregna la totalidad de nuestra experiencia. Cuando hay un patrón que surge de forma constante, a medida que nuestra conciencia se agudiza, somos más propensos a mirarlo con cierta distancia. Esta toma de consciencia nos permite ir rompiendo el hechizo de nuestras viejas costumbres y comenzar de nuevo.

En este proceso, la auto-indagación es crucial. El Ashtanga yoga ofrece un marco para comprometernos, mirar y discernir. Hay otros. Este método funciona para mí. En la escuela, es nuestro deseo que también sea de utilidad para ti.

Buena práctica x

Carmen

Tu Voz

Esta semana comparto una historia personal. Lo hago con la intención de darte un pequeño empujón, de animarte a analizar tus ideas sobre seguridad, valor personal y decoro. Con suerte, esta historia te ayudará a reflexionar sobre tus creencias, y cómo estas te frenan e impiden vivir plenamente.

Mi historia gira en torno a la importancia de tener una voz, por qué es relevante y por qué deberías descubrir y expresar la tuya.

Cuando tu voz es reprimida, no surgen más que problemas. Sufrirás de diferentes maneras, simplemente porque no estás siendo fiel a ti mismo. Para que el mensaje sea más creíble, comparto contigo un trocito de mi experiencia directa.

Mi ex prometido se fue mientras yo estaba fuera de España estudiando yoga. Fue algo inesperado que me dejó de piedra. Cuando volví a Madrid, la casa ya estaba vacía. La oportunidad de hablar me fue negada.

Después de eso, quizás como consecuencia, mi sacro, cuello y hombros se bloquearon. Las extensiones de columna que trabajamos en yoga, esas que demandan fuerza, suavidad y confianza a partes iguales, aunque aún posibles, estaban mucho más restringidas.

Gracias a mi conocimiento técnico del yoga y a la comprensión de mi propio cuerpo, me fui apañando. Aunque posiblemente la restricción no fuera evidente a simple vista, este incidente marcó un antes y un después, no solo en mi práctica de yoga.

La mente, el cuerpo y las emociones están profundamente relacionadas. No me cabe la menor duda. Fisiológicamente, los tejidos de cuello, hombros y lumbares están conectados. Si consideramos el cuerpo como un ecosistema de energía en constante movimiento, la zona lumbar o sacra tiene que ver con la posición de uno en el mundo, los valores fundamentales, la identidad y la individualidad. Por lo tanto, los problemas lumbares en ocasiones indican aspectos más profundos.

Del mismo modo, el cuello y los hombros están relacionados con la garganta, donde articulamos el lenguaje para expresar, compartir y conectar. La represión en la expresión individual, la ambigüedad o la falta de comunicación pueden causar problemas en este área.

Durante una época me di masajes, dormí con almohadas especiales, hice estiramientos adicionales, aprendí aún más sobre mecánica corporal y técnica de yoga. La incomodidad, la tensión y el entumecimiento mejoraron un poco, pero nunca desaparecieron por completo.

Por aquel entonces comencé a explorar el ámbito de la comunicación y de la expresión personal de diversas maneras. Me uní a un club de oratoria, tomé clases de baile e interpretación y continué escribiendo. Todas estas actividades me enseñaron algo sobre mí misma y me ayudaron a digerir mis experiencias y a canalizar mis pensamientos y emociones de una forma creativa y constructiva.

Sin embargo, no fue hasta hace dos semanas cuando las restricciones alrededor del sacro desaparecieron, y cuando por fin comencé a sacudirme el entumecimiento en cuello y hombros. Casualmente, hace unas dos semanas perdoné honestamente. Finalmente, dejé atrás la historia de la ruptura, la traición y el enfado.

Desde hace unas semanas, ya no miro al pasado con ira. Mi espalda ha vuelto a ser la de antes. Las extensiones de columna se han liberado de nuevo. Mi conciencia se ha agudizado. Y siento mi voz más fuerte que nunca.

Feliz Semana

Carmen

¿Hacia dónde vas?

El camino del yoga es singular. Cuando entré en mi primera clase de yoga en 2004, no terminaba de comprender cómo el hecho de hacer formas con mi cuerpo iba a hacerme más feliz.

Esa primera clase no dejó una gran impresión en mí. Me sentía bien, pero aún así, no conseguí conectar con la dinámica de lo que hicimos. Y el amigo con el que fui se quedó dormido y terminó roncando en la relajación final. No muy alentador.

Después de explorar diferentes disciplinas mente-cuerpo, volví al yoga unos años más tarde. Estaba en medio de una crisis personal, una de esas veces en las que te ves obligada a reconsiderar el curso de la vida. El yoga apareció de nuevo, y lo retomé. Lo sentí diferente esta vez. No estaba cegada por él (todavía), pero por alguna extraña razón, comencé a practicar.

En 2010 descubrí el Ashtanga yoga. Aunque me gustó, la secuencia fija de posturas me parecía desalentadora y un tanto insípida. Durante los dos años siguientes, estuve alternando el Ashtanga con otras disciplinas de yoga y actividades físicas. Fue en el otoño de 2011 cuando comencé a despertarme cada vez más temprano para hacer algunos Saludos al Sol antes de ir a trabajar. En aquella época vivía en Dublín y trabajaba en Desarrollo de Negocio para un conocido gigante de la tecnología. La energía que esos 15 minutos de práctica me daban me mantenía activa todo el día. Mis resultados en ventas eran cada vez mejores y me sentía concentrada, conectada y llena de vida.

Estos 15 minutos pasaron a 30, después a 45, después a 90. Si perdía un día de práctica, estaba incómoda e inquieta. Y así, comencé a renunciar a otras cosas: correr (¡me fastidiaba las rodillas y las caderas!), el gimnasio (muy aburrido) y otras disciplinas de yoga (acostumbrada a trabajar a mi propia ritmo, ser dirigida en una clase me parecía innecesario y molesto).

Me convertí en una groupie del Ashtanga. Y ese fue el caso durante algunos años. En 2018, después de una serie de eventos que alteraron mi vida y mi visión del mundo para siempre, las cosas empezaron a cambiar. Estoy convencida de que la práctica y la enseñanza me salvaron de la depresión. Me había dedicado a una causa loable, a algo que tenía sentido para mí, y así, en medio del caos, fui capaz de ver la belleza de la vida y de mantener la esperanza.

Sin embargo, todavía había mucha confusión. Y a día de hoy, aún la hay.

Me acostumbré a vivir sin algunas respuestas. Fui abandonando posturas rígidas e ideas fijas, permitiendo que las cosas siguieran su curso. Identifiqué mis demonios internos, las formas según las que me engañaba, y cómo éstas eran responsables de mi infelicidad. En resumen, me di cuenta de que estaba siendo víctima de mi propia ignorancia.

Desde entonces, mi práctica diaria se ha convertido en una oportunidad para un estudio interno genuino y honesto. Día tras día, abro la esterilla sin saber qué pasará. Aprovecho ese momento como una oportunidad para observar, escuchar y aceptar la naturaleza cambiante de la realidad. A menudo me siento incómoda, no me gusta lo que veo. No es un proceso sencillo, pero es necesario.

Junto con la honestidad y el pragmatismo, la compasión y la paciencia se han convertido, para mi, en cualidades esenciales. La práctica es sólo una herramienta. La intención es lo que importa. La voluntad y la disposición de mirar, de permanecer con lo que emerge y de conectar los puntos.

Pasado un tiempo, conoces mejor tu mente, tu alma, tus puntos débiles, y lo que te hace saltar. Tu visión del mundo y las historias que te cuentas. A menudo, ves cómo tú misma entorpeces tu propio camino. Es un proceso complicado de aceptar, porque el ego, desde su fragilidad, ansía tener razón, pero necesario. Estamos ciegos, y mientras ese sea el caso, no hay sabiduría, solo fantasía.

El futuro no está grabado en piedra. Aunque existan ciertas tendencias dentro de nosotros, creamos nuestras circunstancias. Con cada decisión que tomamos, nos dirigimos a algún sitio. A veces nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestras emociones no resueltas nos hunden más en el pozo. Otras veces, en cambio, conseguimos encontrar una salida.

Mi pregunta para ti esta semana es, ¿hacia dónde vas?

Carmen

La Fuerza de Gravedad

El otro día estaba viendo Netflix (¡otra vez!). Esta vez, fue un documental sobre ciencia. En concreto, sobre Einstein, sus descubrimientos, y cómo éstos han revolucionado nuestra compresión del universo.

En la película se trataba la Fuerza de la Gravedad, la fuerza de atracción que hace que los objetos caigan al suelo y que, por ejemplo, nos hace andar en lugar de flotar.

El primer, y prácticamente único, científico que se había dedicado al estudio de este fenómeno fue el británico Isaac Newton. Newton formuló su Teoría de la Gravedad tras la famosa anécdota de la manzana que le cayó en la cabeza. Según él, la masa de un objeto dado es atraída por la masa mayor del centro de la Tierra. Esta atracción hace que los objetos se precipiten al suelo. Como la manzana.

Su teoría supuso una revolución en el ámbito de las Ciencias Físicas, y redefinió nuestra visión del mundo y los principios que rigen su funcionamiento. No obstante, la teoría de Newton no era capaz de explicar las peculiaridades de la órbita de Mercurio alrededor del Sol. Einstein observó este hecho, y comenzó a explorar vías alternativas.

Einstein desarrolló varias hipótesis que le llevaron a concluir que no es posible diferenciar entre gravedad y aceleración. De hecho, ambas pueden considerarse lo mismo. También, que Espacio y Tiempo son entidades íntimamente relacionadas. Tal es su relación, que ambas forman una matriz que tiene una forma, la cual se altera como resultado del movimiento de la materia. Esto es precisamente lo que genera la fuerza de gravedad.

Esto es: la masa de mi propio cuerpo crea una curvatura en la matriz espacio - tiempo, que origina la fuerza de gravedad que experimento. Esto es, mis acciones, ya sean deliberadas o no, crean mis propias fuerzas de atracción, mis circunstancias.

Otro ejemplo de Poder y Responsabilidad Personal. Precisamente lo que cultivamos en la esterilla.

Buena Práctica :)

x Carmen

Una Llamada a la Valentía

Recientemente he visto un documental en Netflix de Brené Brown cuyo título podría traducirse como La Llamada a la Valentía

En él, Brené habla de la vulnerabilidad, el coraje de ser uno mismo, de tomar posiciones claras, y cómo esto normalmente viene acompañado de sensaciones de incertidumbre, riesgo e indefensión. No obstante, este es el único camino al amor, la alegría y la conexión real.

Considero que el trabajo que hacemos en la esterilla es una buena práctica. En la sala de yoga, nos relacionamos con nosotros mismos día tras día. A través del marco de referencia que la práctica de yoga ofrece, una vez que nos involucramos con atención y honestidad, nos abrimos a quiénes somos, identificamos nuestras sombras, comprendemos nuestros patrones y detonantes. Es entonces cuando nuestra percepción se afina, nuestra consciencia se expande. En resumen, crecemos.

Reflexionando sobre una conversación con Santina Giardina - Chard durante su último intensivo en la escuela, las posturas de yoga no son fines en sí mismos (¡sorpresa!), sino herramientas para relacionarnos con nosotros mismos, oportunidades para observar y refinar. Lo que antes era inconsciente emerge, en ocasiones creando incomodidad y confusión. En esta línea, la calidad, la regularidad y la intención de nuestro trabajo son elementos esenciales en nuestro crecimiento como estudiantes de yoga y, sobre todo, como personas.

Uno de los valores de la escuela es la responsabilidad personal, esto es, hacernos responsables (valga la redundancia) de lo que hacemos, decimos, pensamos y sentimos. De las formas según las cuales estamos en el mundo y nos relacionamos con otros. De la energía que cultivamos. Lo interno es lo que determina lo externo, no al contrario. El verdadero trabajo ocurre dentro de nosotros. Cuando entendemos esto, nuestras circunstancias comienzan a cambiar.

Nuestro mundo no cambia a través del esfuerzo o la fuerza bruta, sino mediante nuestra intención y trabajo honesto, comprometido y regular. Huye cuando algo incómodo surja, y volverá de nuevo, una otra vez. Mismo patrón, distinto escenario. Samsara halahala, según recita el mantra inicial en Ashtanga yoga. La cárcel de nuestra existencia condicionada.

En ocasiones nuestra experiencia en la esterilla es dura. Nos reta, frustra e incomoda. No obstante, el sufrimiento es el catalizador del crecimiento. La práctica de yoga ofrece la oportunidad de dejar atrás tus viejas formas de estar en el mundo y cultivar el coraje, la presencia y la decisión de aventurarte en lo desconocido. Aunque incómodo, vale la pena: solo en lo inexplorado podemos encontrar crecimiento, libertad y alegría reales.

Deja tus excusas en la puerta. Desenrolla la esterilla. Haz lo que debes :)

Buena práctica.

Carmen

¿Cuál es tu Super Poder?

En línea con el espíritu de la escuela, esta semana queremos discutir uno de los valores en que se basa nuestro trabajo.

Responsabilidad Personal

Para nosotros, esto supone hacernos responsables de nuestros pensamientos, palabras y acciones. Conocer y comprender nuestros méritos y capacidades, definiendo límites saludables como base para la convivencia. Tomar consciencia de nuestras circunstancias y decisiones, sin culpar factores externos. Redefinir las formas según las cuales entendemos la responsabilidad personal, así como sus implicaciones. 

Esto tiene algunas implicaciones básicas. En primer lugar, nos otorga total potestad sobre nuestro bienestar (o falta del mismo). Lo que pensamos, sentimos y cómo nos comportamos está en nuestro área de influencia. En lugar de culpar al entorno, a las circunstancias o a otras personas, lo principal es cómo respondemos, así como nuestra capacidad para observar los procesos internos que determinados factores desencadenan.

Sharath posiblemente resumiría lo anterior en su habitual concisión de la siguiente forma:

"Corrígete a ti mismo en lugar de corregir a otros."

En segundo lugar, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Cuando te das cuenta de la magnitud de lo que puedes llegar a hacer, no hay vuelta atrás. Impotencia, desesperación, debilidad o miedo dejan de tener cabida. Del mismo modo, una vez que esta sencilla verdad es digerida, no hay escape posible: pasamos a ser 100% responsables de nuestras vidas.

Por último, uno debe cultivar la compasión hacia otros. Esto implica comprender que todos somos humanos y que, como tal, no somos perfectos y a veces cometemos errores. Combinar fortaleza de carácter con suavidad y ternura no es necesariamente sencillo. Es un proceso lleno de altibajos que no sigue una línea recta. No obstante, es necesario si deseamos estar en el mundo de forma pacífica y calmada, a la par que clara y segura.

A modo de resumen, haz lo que puedas, y hazlo lo mejor que sepas. Ten una dirección clara y mantén un enfoque humilde y una corazón abierto. Deshazte de lo innecesario y sigue adelante :)

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